El filtro de aire, ese gran desconocido
Aunque es el más facil de cambiar, este filtro suele ser el que menos se toca del coche, aun cuando su sustitución periodica alarga la vida del motor, aumenta potencia, disminuye el consumo de combustible y la emisión de gases.
Primero debemos conocer la ubicación del filtro, dentro del coche. Este suele estar en una caja de plástico (en coches antiguos de metal) negro, en uno de los laterales del motor (en coches de gasolina también en la parte superior de este). La caja puede ser redonda y aplastada, redonda y alargada o rectangular. Suele estar cerrada con cuatro o cinco tornillos o con varias presillas metalicas.
Bien, desatornillaremos la tapa de la caja, o la soltaremos de las presillas, y colocaremos la tapa dónde no moleste y no se pierda. Extraeremos el filtro, que suele ser un trozo de cartón amarillo y plegado, rematado por unas cantoneras de goma.
Comprobaremos que no está manchado en aceite, ya que esto puede ser sintoma de una avería mayor (si tu coche es turbo-diesel no te preocupes, en este tipo de motores es habitual). Introducimos el filtro nuevo en el lugar del anterior. Y cerramos de forma inversa a la apertura.
También hemos de tener en cuenta variaa cosas:
Si nuestro filtro tiene una edad indeterminada, al sacarlo está seco de aceite o combustible y no parece muy lleno de polvo. Con un par de sacudidas firmes (pero sin pasarse, que es de cartón) prolongaremos su vida varios miles de kilometros.
He obviado un tipo de filtros poco comunes, los filtros bañados en aceite, debido a su poca difusión, exceptuando el mundo de preparaciones para competición, etc.
Publicado por judas__iscariote el día 24-04-06 (01:56:48) bajo El eje de pedroñeras # URL # Trackbacks () # Comentarios (0)